14. ene., 2022

La tercera cultura en dos visiones

Snow aboga por una mayor relación entre científicos e investigadores de las humanidades. Argumenta que diversas ramas de la ciencia, poseedoras cada vez de una mayor capacidad de entendimiento y transformación, pueden hacer cambiar la imagen que hombres y mujeres tienen de sí mismos, y que dada la envergadura de estos temas, es peligroso tener dos culturas que no pueden ni quieren comunicarse. Eso hace que asistamos a debates cruciales de esta sociedad con poca información, a tientas.

Advirtió de esta problemática a finales de la década de los 50 y criticó que que los intelectuales de letras se apropiaban del término intelectual, relegando a una parte muy importante del saber. Años más tarde auguró que emergería una Tercera Cultura, y que llenaría ese vació de comunicación existente.

Brockman constata que esa Tercera Cultura no ha emergido, pero que sí ha habido un cambio: la ciencia se ha convertido en un gran relato. Y expone que hay una gran ola de intelectuales que han desarrollado su labor en esa tercer espacio vaticinado por Snow. Lo hacen desde diferentes ámbitos del saber: física, evolucionismo, biología, informática... Y añade que hay que reconocer también la contribución del periodismo científico.

Brockman también coincide con Snow: los temas expuestos por estos intelectuales afectan a las vidas de todos los habitantes del planeta, por lo que los contenidos que ponen a disposición de toda la sociedad tienen una importancia capital.